Tesiaren fitxa

Izenburua: METAMORFOSIS DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE SANTIAGO DE CHILE.
Azpititulua: (No tiene subtítulo)
Aurkezpenaren data: 04/02/2010
Tesiaren zuzendaria: Javier de Cárdenas y Chávarri
Epaimahaia: Francisco de Gracia Soria, Jaime de Hoz Onrubia, José Luis Sainz Guerra, Juan Carlos García Perrote Escartín, Fernando Vela Cossio.
Zentroa: E.T.S. A - Madrid - UPM

Las ciudades hispanoamericanas siguen siendo, inevitablemente, objeto de constante transformación. Pero el peligro mayor se cierne sobre sus centros fundacionales, pues ellos atesoran la mayor parte de los bienes de carácter patrimonial.

En el caso de Santiago de Chile este fenómeno amenaza con extinguir, sistemáticamente, los rasgos de identidad que aún permanecen en su núcleo primigenio.

De manera progresiva, el presente trabajo pretende hacer patentes los innúmeros cambios que la ciudad ha experimentado en los últimos cien años, como parte de una metamorfosis cada vez más vertiginosa. La eficiencia de la tecnología y la tendencia a la acción antes que a la reflexión explican este inquietante proceso.

Con todo, durante el último medio siglo las autoridades políticas y municipales han procurado poner en vigor ciertas medidas tendientes a neutralizar la expansión descontrolada del área urbana de la metrópolis. Y es que, en algún momento, la ciudad devoró feraces suelos agrícolas y posteriormente se empeñó en agotar las tierras forestales situadas en los faldeos precordilleranos, aquellas que cumplían la misión de absorber las aguas provenientes de la lluvia. No resulta extraño, entonces, que se haya alterado el equilibrio ecológico que preservaba a la ciudad de los aluviones siempre devastadores.

Una de las medidas adoptadas para detener el crecimiento en extensión de Santiago fue la recuperación de su centro histórico que, como muchas de las capitales hispanoamericanas, ha padecido una paulatina degradación. En efecto, la fascinación que el centro fundacional había ejercido por décadas, ha sido progresivamente opacada por la irrupción de nuevos focos de desarrollo, siempre periféricos, que han terminado por trasladar al habitante hacia las márgenes de la ciudad, bajo la promesa de una mejor calidad de vida.

En una época en que la ciudad se hipertrofia y en que las normativas destinadas a regular el territorio urbano se tornan ineficaces, es menester un retorno a su profunda naturaleza histórica. Imposible no emprender, entonces, una búsqueda más acuciosa, escudriñando en sus más hondas capas estratigráficas los hilos conductores de su pasado, para explicarse el presente. En cada etapa asoman, además de la expresión material de la ciudad, manifestada en edificios y paisajes, los actores sociales, los individuos y los grupos que, en pequeña o gran medida, han sido protagonistas de los cambios.

Imposible desconocer que la vida de las grandes ciudades ha derivado de la fuerza que se irradia a partir de los núcleos históricos. Ciudad de México, La Habana, Lima o Quito, fundadas en el siglo XVI, conservan aún la riqueza cultural y material que proviene de su época colonial. Subsisten, en gran medida, las huellas de su trazado primitivo: la dimensión de las manzanas, los solares, la localización de los espacios públicos, la sede de los edificios de gobierno. La traza rectora, en una palabra. Y en torno al núcleo fundacional, la organización de los barrios como, asimismo, las edificaciones civiles y religiosas.

Sin duda que las intervenciones más agresivas contra los centros históricos se han perpetrado en el siglo XX, con la aparición de obras nuevas que alguien justificó en su momento, sin medir el impacto negativo que llegarían a producir. Como si no se tuviera en cuenta que los sectores consolidados, más que surgir abruptamente, son producto de una lenta elaboración en el tiempo. Constituyen, a fin de cuentas, la suma de testimonios de los distintos estadios de la ciudad. Lo único que cabe, entonces, es preservarlos de la mejor manera posible, sin que ello signifique momificarlos a perpetuidad. La consigna lógica para un habitante sensato es, sin duda, rehabilitarlos.

Los valores que encierran –sean de orden artístico, arquitectónico o histórico- sugieren precisamente eso: poner en marcha proyectos de rehabilitación. La pérdida de estos núcleos históricos supondría el fin del espíritu de los barrios, de las comunas, de las ciudades. De aquello que, en definitiva, les diferencia de otras unidades espaciales equivalentes. Y es lo que les hace únicos e inconfundibles.

Parte-hartzeak
IX. biurteko lehiaketa (ikusi historia-fitxa)
VIII. biurteko lehiaketa (ikusi historia-fitxa)

ANTONIO SAHADY VILLANUEVA

Arquitecto
TXILE
www.uchile.cl




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