Realização

Ermita de Nuestra Señora de Gracia en Casasola de Arión. Valladolid.

VALLADOLID / A. N. arquitectos
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La ermita de Nuestra Señora de Gracia se sitúa en un alto y trata de potenciar la relación con el paisaje circundante. El camino ascendente termina en una pequeña pieza arquitectónica que configura simbólicamente un camino, un túnel de diferentes ambientes en cuyo fondo se abre un gran ventanal que llena el espacio de luz y a la vez dirige las miradas de los fieles hacia el paisaje. A lo lejos, la visión de los campos labrados contextualizan la capilla en su entorno.

La forma expresiva y aparentemente casual de la pequeña ermita surge de un profundo diálogo con el entorno y de toda una serie de motivaciones simbólicas y funcionales.

                Desde lo lejos la Torre-Campanario actúa ya como referente, configurada como una cruz de gran altura que sirve de soporte al Sagrado Corazón existente en la Ermita previa. Según se aproximan los fieles, una línea en el pavimento zigzaguea entre unos árboles para indicar el acceso de la Ermita y acompañarles en el recorrido procesional. La Capilla nace en continuidad con ese camino quebrado, mediante un amplio pórtico que se abre hacia los visitantes y los invita a entrar.

La fachada se compone a partir de una gran cruz de acero inoxidable, en cuya parte baja se sitúan unos paneles plegables y la puerta principal. El acceso se produce por un lateral, desde el cual únicamente se puede percibir una tenue Luz al final, pero no distinguir su foco. El espacio interior de la nave, en mayor penumbra, invita a la reflexión y el recogimiento. Haciéndose eco del profundo diálogo entre el hombre y la naturaleza que establecen algunas arquitecturas religiosas, fundamentalmente finlandesas, como la propuesta de Erick Bryggmann para el Cementerio de Turku de 1938-41 o la Capilla de Otaniemi creada en 1954 por los arquitectos Heiki y Kaija Siren, la pequeña Ermita de Gracia encuentra en su propio entorno una intensa fuente de meditación. Una vez que los fieles se sientan, contemplan la propia naturaleza como fondo del altar: el paisaje y sus sutiles cambios, se convierten en retablo. La luz y la Naturaleza invitan al hombre a encontrar respuestas.

La cabecera de la ermita, final del “camino construido”, es una gran ventana hacia el lugar. Se sitúa más alta, para favorecer el seguimiento de los fieles del rito completo, desde cualquier posición. La carpintería se configura de tal manera que una gran cruz, repitiendo el esquema de la entrada, aporta el principal símbolo cristiano y lo mantiene en primer plano. La Luz, símbolo de la Resurrección, entra por este gran hueco de un modo directo, bañando la ermita al completo y aportando esperanza al ritual cristiano. Tras la cruz, el altar señala al cerro, a los campos labrados por los lugareños. La ermita se arraiga de esta manera a Casasola de Arión y sus tierras sembradas de cereales.

Puesto que se trata del alzado más expuesto, se lleva a cabo una reja que proteja la Ermita y, al mismo tiempo, cuando esté abierta, ayude a configurar el Altar. Este elemento es creado a modo de “celosía-retablo”, permeable visualmente, y simboliza, de un modo abstracto y simplificado, un campo de trigo para mantener desde su significado la vinculación religiosa y su ligazón con el lugar.

La nave de la capilla es de pequeño tamaño para responder al uso habitual e invitar al recogimiento y la oración. Esporádicamente, durante la Romería, se requiere un mayor espacio, por lo que, tanto el pórtico de entrada, como la fachada lateral y el espacio exterior contiguo, se han proyectado para poder responder a este propósito. Mediante un sistema de paneles plegados que permiten una apertura total, el pórtico se incluye en la Nave Principal como prolongación de la misma y el lateral se extiende en una “nave lateral externa”, cuyo área es señalada con un pavimento vegetal. 

Las formas de la Ermita son elocuentes y escultóricas, pero dado su pequeño tamaño, no constituye un elemento duro ni monumental en el paisaje, sino cargado de la representatividad justa que precisa su función. La Escala se emplea como un elemento fundamental de composición. Según las personas se mueven alrededor y dentro de la Capilla, obtienen una sensación perceptiva cambiante: más monumental en el acceso, gracias a la torre y el pórtico inclinado que llega adquirir una altura considerable para descender después e introducir a los fieles en el ritual; doméstica e intimista en la nave; y ambigua en la cabecera que juega acertadamente a la dicotomía entre lo acotado y lo ilimitado, lo humano y lo divino. De proporciones pequeñas la ermita se abre al infinito paisaje, y deja escapar las miradas de los fieles. Naciendo de la tierra, el Altar se eleva, poético e ingrávido, para recordar el carácter sacro del lugar.

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Autoría    
Andrés Jiménez Sanz
Nieves Fernández Villalobos
Clasificación / Tipología Ubicación  
- Casasola de Arión, Valladolid Casasola de Arión
VALLADOLID | ESPANHA
Agentes    
Arquitectos técnicos Miguel Ángel Rodríguez
Contratista Stoa
Estructuras José Manuel Castro
Promotor Junta de Castilla y León
 
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